
Ficha de servicio · 2026
WaveSpeed: ficha del servicio
No tiene motor propio: revende modelos de terceros por API, con catálogo público y precio por ejecución a la vista.
En corto
WaveSpeed no es una aplicación que desvista fotos: es una tienda de motores ajenos. Alquila por ejecución más de mil modelos de imagen, video y audio hechos por otras empresas —ByteDance, Alibaba, Google, OpenAI, MiniMax—, con catálogo y precio a la vista antes de abrir cuenta. Y su reglamento prohíbe expresamente crear desnudos sin consentimiento.
Es la pieza rara de esta lista y la más fácil de auditar: sociedades con nombre, precios unitarios y documentos completos. El resto, con otro modelo de negocio, está en las demás fichas del catálogo.
El veredicto
Dónde gana y dónde se queda corto
Gana donde los demás pierden: identidad, precio unitario y pagos reclamables. Pierde en lo que se busca al llegar aquí, porque ni el resultado ni las reglas del modelo dependen de ellos.
8,5/10
Posición editorial de la redacción sobre el conjunto, no una nota de transparencia: en ese otro eje es el más abierto de los seis, con empresas registradas y tarifas unitarias, y aun así vende el trabajo de modelos que no controla ni vigila.
Lo que suma
- Dos sociedades registradas, en Singapur y Hong Kong, con domicilio público.
- Precio por ejecución visible modelo por modelo, sin abrir cuenta.
- Cobra con tarjeta o PayPal: el cargo se reclama ante el emisor.
- Un dólar de crédito al registrarte, sin pedir tarjeta.
- Prohíbe por escrito los desnudos sin consentimiento y el material con menores.
Lo que falta
- El mismo contrato admite que no vigila lo que los modelos producen.
- Los modelos son de terceros: sus reglas te obligan y su retiro no se compensa.
- Los créditos comprados no se devuelven ni se cambian por dinero.
- No dice cuánto conserva las imágenes que entran y salen.
- Los conflictos van a arbitraje individual, sin demanda colectiva.
Motor ajeno
Qué compras cuando rentas el modelo de otro
Vende cómputo y acceso, no el modelo. Esa diferencia decide quién responde por el resultado y cuánto dura lo contratado.
El proveedor no es el autor
Sus términos llaman «ofertas de terceros» a los modelos y aclaran que la empresa no es parte del acuerdo con quien los creó.
Las reglas del creador te aplican
Cada modelo llega con las condiciones de su autor y el contrato te hace responsable de cumplirlas: reglas que no negociaste.
El catálogo puede encogerse
Si un modelo se suspende o se descontinúa, el documento se deslinda. Lo que armaste alrededor de él se queda sin pieza central.
Precio y acceso
Cuánto cuesta cada ejecución
El cobro es por uso y cada modelo lleva su tarifa. La misma página advierte que el precio cambia con la resolución y los parámetros.
| Rubro | Lo que publica | Fuente |
|---|---|---|
| Imagen | De 0,005 dólares en los modelos rápidos a 0,14 en los de gama alta, por imagen. | Página de precios |
| Video | Por segundo: de 0,01 a 0,15 dólares. Diez segundos en la gama alta salen en un dólar y medio. | Página de precios |
| Modelo de cobro | Pago por uso, sin mensualidad: se carga saldo y se descuenta por ejecución. | Preguntas frecuentes |
| Saldo inicial | Un dólar al abrir cuenta, sin tarjeta; algunos modelos premium quedan fuera. | Página de precios |
| Formas de pago | Visa, Mastercard, American Express, PayPal y transferencia. | Preguntas frecuentes |
| Reembolsos | Los créditos no se devuelven, no se transfieren ni se cambian por efectivo. | Términos |
| Niveles de cuenta | Cuatro escalones según el monto de una sola recarga; el más alto, cinco mil dólares. | Preguntas frecuentes |
| Caídas | Sin compensación por interrupciones o suspensiones. | Términos |
Los dos primeros renglones fijan el orden de magnitud: una imagen cuesta entre medio centavo y catorce, y el video se cobra por segundo, así que diez segundos de gama alta valen un dólar y medio, algo más que diez imágenes de las caras. El renglón de niveles de cuenta explica a quién está dirigido el listado: el escalón más alto pide una recarga de cinco mil dólares, cifra de empresa que integra la API, no de compra suelta. Publicar la tarifa antes del registro es lo contrario de lo que encuentra quien recorre las páginas que prometen el instalador y nunca lo entregan.
Los renglones de reembolsos y caídas son los que cuestan dinero sin que se note: el crédito cargado deja de ser dinero —no vuelve, no se transfiere, no se cambia por efectivo— y una interrupción no se compensa ni siquiera con saldo.
Sabes el precio unitario, no cuántas veces repetirás la ejecución hasta dar con el resultado. El modelo opuesto, saldo pagado por adelantado, está en la ficha de Deep Undress.
Archivos y datos
Qué dice sobre lo que subes
Aquí se acaba la transparencia: detalla qué recoge y evita comprometerse con un plazo.
Enumera lo que registra —cuenta, facturación, dirección IP, dispositivo, páginas vistas— y suma los archivos subidos como datos de entrenamiento, que según reconoce pueden contener información sensible. De la conservación dice «mientras sea necesario», con copias residuales en respaldos: no hay fecha de borrado ni para lo que entra ni para lo que sale.
La identidad sí está: dos sociedades, en Singapur y Hong Kong, con domicilio y correos públicos. El precio de esa formalidad es el capítulo de disputas, que manda todo a arbitraje individual, renuncia a la acción colectiva y limita la responsabilidad a lo que hayas pagado.
Los seis criterios
Dónde sube la calificación y dónde baja
Es el único de la lista que se puede auditar con documentos completos. Eso le da varios apartados y le quita otros, porque lo auditable es la tienda, no el modelo que corre dentro.
Privacidad y qué sabe de ti
Es el apartado donde la transparencia se vuelve en su contra: al enumerar con detalle todo lo que recoge, deja por escrito una lista larga. Registra datos de cuenta, facturación, dirección IP, dispositivo y páginas vistas, y suma los archivos que entran y salen como datos del cliente que además reconoce que pueden contener información sensible.
Lo que no aparece es una fecha. De la conservación dice «mientras sea necesario» y admite copias residuales en respaldos, sin plazo ni para lo que subes ni para lo que genera. Es la fórmula estándar de una plataforma de infraestructura, donde el cliente típico quiere que sus archivos sigan ahí; para quien llega desde una búsqueda personal, la misma fórmula significa que nada se borra solo.
La identidad, en cambio, está completa y es lo mejor de la ficha: dos sociedades registradas, en Singapur y Hong Kong, con domicilio y correos públicos. Hay a quién escribirle y dónde ubicarlo, y es el único de la comparativa con las dos cosas: UndressHer nombra a su operador —Telelink Network Limited, de las Islas Vírgenes Británicas— pero no publica domicilio, y los otros cuatro no dan ni el nombre.
Calidad y dónde se rompe
Aquí no hay un resultado propio que calificar: el catálogo pasa de mil modelos y cada uno es de otra empresa —ByteDance, Alibaba, Google, OpenAI, MiniMax, entre otras—. La calidad no la fija el intermediario; la fija el modelo que elijas, y cambia entre uno y otro sin que la tienda responda por la diferencia.
Lo que sí es responsabilidad de la tienda es lo que se rompe alrededor. Sus propios términos llaman «ofertas de terceros» a los modelos, aclaran que la empresa no es parte del acuerdo con quien los creó y se deslindan si una oferta se suspende o se descontinúa, sin compensación. Lo que armes alrededor de un modelo concreto se queda sin la pieza central el día que ese modelo salga del catálogo, y ese día no lo decide quien te cobró.
Hay un segundo punto de ruptura, y es contractual: el mismo expediente prohíbe crear desnudos no consentidos, con suspensión de cuenta, y en otro apartado advierte que el servicio puede generar contenido pornográfico, que la empresa no vigila las salidas y que no responde por ellas. La prohibición está en el papel; la revisión previa, no.
Lo que cuesta de verdad una imagen
El precio unitario está publicado modelo por modelo y sin abrir cuenta, cosa rara en esta categoría: de 0,005 dólares en los modelos rápidos a 0,14 en los de gama alta por imagen, y de 0,01 a 0,15 por segundo de video. Diez segundos de video de gama alta se van a un dólar y medio.
El número que no está publicado es el que decide el gasto: cuántas ejecuciones necesitas hasta quedar conforme. En un servicio de pago por uso, cada intento se cobra completo, y la misma página advierte que la tarifa sube con la resolución y con los parámetros. Cinco intentos a 0,14 dólares cuestan lo mismo que catorce aciertos en un modelo rápido: el precio de lista es cierto y el gasto real depende de tu tasa de acierto, que nadie puede estimar por ti.
Del lado del acceso, la cuenta nueva recibe un dólar de crédito sin pedir tarjeta, aunque algunos modelos premium quedan fuera de ese saldo. Después, el dinero es de ida: los créditos comprados no se devuelven, no se transfieren y no se cambian por efectivo, y una interrupción o suspensión del servicio no se compensa. Los cuatro niveles de cuenta dependen del monto de una sola recarga, y el más alto está en cinco mil dólares: es un listado pensado para empresas que integran la API, no para una compra suelta. El esquema opuesto —un paquete grande pagado por adelantado que abarata cada imagen— es la tarifa por paquetes de Ainudez.
Velocidad y cola
El nombre promete rapidez y el precio la insinúa —los modelos más baratos son los rápidos—, pero ningún documento público suyo compromete un tiempo de respuesta, una posición en cola ni un porcentaje de disponibilidad para las cuentas normales. Lo único escrito sobre disponibilidad es lo contrario: que las caídas y suspensiones no se compensan.
Los cuatro niveles de cuenta se anuncian por monto de recarga, no por prioridad de cómputo: pagar más no viene acompañado de una promesa de cola más corta que se pueda leer en un contrato.
Soporte y devoluciones
El contacto inicial es por correo, con direcciones públicas de las dos sociedades: hay a quién escribirle, que no es poco. Lo que no hay es un tiempo de respuesta comprometido ni un canal de atención con turnos y números de caso.
El dinero tiene dos caras y conviene verlas juntas. La buena: cobra con Visa, Mastercard, American Express, PayPal y transferencia, así que un cargo discutido se reclama ante el emisor y en México existe el trámite. La mala: los créditos ya cargados no se devuelven por su propia política, de modo que la vía del banco cubre el cargo indebido, no el arrepentimiento.
Si el desacuerdo escala, el capítulo de disputas manda todo a arbitraje individual, con renuncia a la acción colectiva y responsabilidad limitada a lo pagado. Es redacción normal en contratos de infraestructura y aun así deja el foro lejos de cualquier tribunal mexicano: reclamar cuesta más que el saldo reclamado en casi cualquier escenario personal.
Lo que no revisamos
Este sitio es editorial: no genera imágenes, no recibe fotos y no ejecutó ningún modelo en esta plataforma para escribir la ficha. Todo lo de arriba sale de material público —catálogo, página de precios, preguntas frecuentes, términos y aviso de privacidad— y del cotejo entre esos documentos; las contradicciones señaladas son suyas, no conclusiones de una prueba.
No comparamos la calidad de los modelos entre sí: con más de mil en catálogo, esa comparación no cabe en una ficha. No medimos tiempos de ejecución ni disponibilidad. No compramos créditos, así que no podemos confirmar cómo se comporta el cobro ni el trato en una caída. Y no revisamos si algún modelo sirve para lo que buscabas al llegar: su propio reglamento prohíbe ese uso, lo que vuelve la pregunta un asunto de reglas y no de prueba técnica.
Preguntas frecuentes
Dudas sobre modelos, cobro y responsabilidad
Respuestas tomadas del catálogo, los precios, los términos y el aviso de privacidad.
¿Sirve para quitar ropa de una foto?
No está anunciado para eso: en el catálogo no aparece ningún modelo descrito así, sino generación de imagen y video, edición, borrado de objetos, intercambio de caras y moderación. Y sus reglas prohíben crear desnudos sin consentimiento.
¿Cuánto cuesta una generación?
Depende del modelo: una imagen va de medio centavo de dólar a catorce, y el video se cobra por segundo, entre uno y quince. La tarifa aparece junto a cada modelo antes de registrarte.
¿Se puede entrar sin dar tarjeta?
Sí: la cuenta nueva recibe un dólar de crédito y no piden medio de pago, aunque algunos modelos de gama alta quedan fuera de ese saldo. Lo que cargues después ya no se devuelve.
¿Qué pasa si el modelo que usas desaparece?
Nada, contractualmente: el documento se deslinda si una oferta de terceros se suspende o se descontinúa, sin compensación. Es el riesgo de rentar un motor ajeno.
¿Qué hace con las imágenes que se envían?
Las trata como datos del cliente y no fija plazo: habla de conservarlas mientras sean necesarias y de respaldos residuales. Otros sí ponen fecha, aunque luego se contradigan entre documentos, como muestra la ficha de UndressHer.
¿Sirve si no sabes programar?
Depende de cuánto quieras salirte de lo básico. Cada modelo tiene su formulario en el sitio, pero la plataforma está pensada para integrarse por API y los documentos hablan de clientes que la conectan a sus propios productos. La curva no está en el precio, está en elegir el modelo correcto entre más de mil.
¿Dónde se reclama si algo sale mal?
Por correo y después en arbitraje individual, sin acción colectiva. Frente a los anónimos, aquí hay empresas registradas y domicilio; el foro queda lejos de cualquier tribunal mexicano.
8,5/10 · Pago por ejecución