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Imagen generada con IA: mujer joven en una habitación con luces de neón, ilustración de la ficha de Deep Undress

Ficha de servicio · 2026

Deep Undress: ficha del servicio

La portada promete borrado inmediato y la política habla de conservación: dos frases del mismo sitio que no dicen lo mismo.

Deep Undress8,9/10 · Sin renovación automáticaVisitar Deep Undress

En corto

Dos frases del mismo servicio no dicen lo mismo. Una, junto al recuadro de carga, asegura que las fotos nunca se almacenan en sus servidores; otra, en su aviso de contenido, avisa que lo generado solo se conserva 72 horas y pide guardarlo dentro de ese plazo; una tercera, en el historial, habla de tres días. Del resto sí hay bastante escrito: cinco duraciones de acceso, todas presentadas como compra única sin renovación automática, y una regla de ventas definitivas sin reembolso.

Los importes, en cambio, solo aparecen dentro de la cuenta, y eso pesa en la ficha. Si llegaste buscando un programa, empieza por el panorama completo en la portada: aquí no se descarga nada, todo pasa en una pestaña del navegador.

El veredicto

Reglas claras, cifras escondidas

Le sirve a quien huye de los cargos que se renuevan solos. No le sirve a quien quiere leer el precio y las condiciones antes de abrir una cuenta.

8,9/10

Revisado en Sin renovación automáticaTarifa tras el acceso

Posición editorial de la redacción sobre el conjunto, no una nota de transparencia. En ese otro eje: las reglas de compra están escritas en lenguaje directo y no hay cobro recurrente; a cambio no sabes cuánto gastas hasta entrar, y sobre la conservación de las fotos dice tres cosas distintas.

Lo que suma

  • Cada plan se anuncia como compra única con su vigencia al lado: una semana, un mes, tres meses, un año o acceso permanente.
  • Antes de generar exige marcar una casilla que reconoce que tratar imágenes ajenas sin permiso puede ser ilegal.
  • Publica sus límites de carga: JPG, PNG, WEBP y BMP hasta 20 MB; video MP4 o MOV por debajo de 50 MB.
  • Su filtro rechaza el material que detecta como de una persona menor de edad.

Dónde falla

  • Los importes y los documentos legales solo se abren dentro de la aplicación: desde fuera no se lee un precio.
  • «Todas las ventas son definitivas», y aclara que las cuotas de suscripción tampoco se devuelven.
  • Llama al saldo estrellas, diamantes y créditos en pantallas distintas: comparar planes se vuelve confuso.
  • Una vía de pago pasa por un intermediario al que le envías un enlace y tarda de 5 a 60 minutos.
  • Quien cierra su cuenta pierde el saldo y el tiempo de acceso que le quedaba, sin devolución.
  • No publica razón social, domicilio ni correo de contacto: la atención vive en un chat dentro de la aplicación.

Qué declara sobre tus archivos

Tres plazos para una sola pregunta

Ninguna de las tres frases está escondida: se muestran en su interfaz en español, en pantallas diferentes, y responden distinto a la misma pregunta.

La primera está donde se carga la imagen y promete que las fotos nunca se almacenan en sus servidores. La segunda, en el aviso sobre el contenido generado, fija 72 horas desde septiembre de 2024 y recomienda descargar dentro de ese lapso. La tercera, en el historial de tareas, habla de tres días de registros.

No son necesariamente mentiras: pueden referirse a cosas distintas —la imagen que llega, el resultado y el registro de la tarea—, pero nunca lo aclara. Esa distinción es la que importa para ejercer un derecho de supresión bajo la ley mexicana de datos personales: marca qué se borra, qué se queda y por cuánto tiempo. Tres frases ambiguas siguen siendo tres frases más de las que dejan por escrito los bots que reciben la foto dentro de un chat.

La ficha

Accesos, saldo y límites

Cada renglón sale de los avisos que el servicio muestra en español. Donde el dato solo existe tras el acceso, así queda anotado.

RenglónQué dice el servicioDónde se lee
Planes y vigenciaCinco duraciones —semana, mes, trimestre, año y acceso permanente—, todas como compra única sin renovación automática. Los importes, solo dentro de la cuenta.Pantalla de planes
Saldo y consumoSe gasta por función: el borrador cuesta 2 unidades y acelerar una tarea suma 3. La membresía promete ahorrar entre 10 % y 20 % en cada generación.Avisos de la aplicación
Caducidad del saldoEl saldo comprado no expira, pero el que entrega cada 30 días la membresía caduca al mes siguiente si no se usa.Avisos de la aplicación
Formatos y límitesImagen en JPG, PNG, WEBP o BMP hasta 20 MB; video en MP4 o MOV por debajo de 50 MB. Cobra desde 5 segundos y, en videos de más de 20, solo procesa los primeros 20.Recuadro de carga
Pagos y reembolsosVentas definitivas, sin devolución, y un aviso de que el nombre del cargo puede variar en el estado de cuenta.Pantalla de pago
Operador y atenciónSin razón social, domicilio ni tribunal competente. El soporte es un chat con respuesta automática y paso a persona; no hay correo publicado.Sitio y centro de ayuda

Dos renglones de esa tabla hay que leerlos juntos, porque entre ellos está el precio de verdad. El de planes vende tiempo: una semana, un mes, un trimestre, un año o acceso permanente. El de saldo vende consumo: cada función descuenta unidades y la membresía solo promete un descuento sobre ese consumo, de entre 10 % y 20 %. Pagar el acceso, entonces, no te deja generar; te deja generar más barato.

El renglón de caducidad remata la mecánica: el saldo comprado aparte no expira, pero el que entrega la membresía cada 30 días caduca al mes siguiente si no se usa. Quien contrata un año y genera a rachas pierde por el camino lo que no gastó a tiempo.

Detalle menor: pide escribir las indicaciones de texto en inglés, aunque la interfaz esté traducida al español.

Los seis criterios

Qué se puede juzgar desde fuera de la cuenta

Cada apartado compara lo que el servicio declara con lo que necesitas saber antes de pagar. Buena parte de sus reglas están escritas en un español directo; el problema es dónde están escritas.

Privacidad y qué sabe de ti

El problema de este apartado no es lo que dice, sino el orden en que lo dice. Sus documentos legales se abren dentro de la aplicación, o sea después de crear la cuenta y entregar un correo. La ley mexicana de datos personales pide lo contrario: que el aviso de privacidad esté disponible antes de que empiece el tratamiento, no como una pantalla que se lee cuando ya diste el primer dato. Leerlos después del registro, con todo, sigue siendo posible, y ahí se separa de el servicio cuyos documentos no se abren desde fuera.

De ahí se sigue el resto. No hay un responsable con nombre al que dirigir una solicitud de acceso, rectificación, cancelación u oposición, ni domicilio ni correo publicado: el único canal es un chat dentro de la aplicación. Los plazos legales —veinte días para responder, quince más para ejecutar— corren igual, pero corren contra alguien identificable, y aquí no lo hay.

A su favor, dos cosas que sí están a la vista y no todos hacen. Antes de generar exige marcar una casilla que reconoce que tratar imágenes de otra persona sin su permiso puede ser ilegal, y su filtro rechaza el material que detecta como de una persona menor de edad. La casilla no te protege a ti —no es un consentimiento de la persona retratada—, pero deja constancia de que el servicio te advirtió.

Calidad del resultado y dónde se rompe

Aquí no hay medición nuestra, pero sí límites publicados, que es más de lo que ofrecen otras fichas. Acepta imagen en JPG, PNG, WEBP y BMP hasta 20 MB, y video en MP4 o MOV por debajo de 50 MB. Un tope de 50 MB en video es bajo: un clip grabado con un teléfono reciente lo pasa en menos de un minuto, así que el material que entra ya viene comprimido, y de ahí no sale más detalle del que entró.

El punto donde se rompe está escrito con todas sus letras: cobra desde cinco segundos y, en videos de más de veinte, solo procesa los primeros veinte. Es decir, puedes pagar por un video de cuarenta segundos y recibir la mitad. Es la clase de condición que se lee una vez y se paga varias.

Lo que no publica es la resolución de salida, ni de imagen ni de video, de modo que no hay forma de saber antes de pagar con qué calidad te vas a quedar. Y hay un detalle que afecta al resultado más de lo que parece: pide escribir las indicaciones en inglés aunque la interfaz esté en español. Quien las escriba en español está usando el sistema fuera de las condiciones para las que su propio fabricante lo preparó.

El precio real de una imagen

Es el apartado que esta ficha no puede cerrar, y no por falta de ganas: los importes solo se cargan dentro de la cuenta. Lo que sí se conoce es la estructura, y la estructura ya dice bastante. El cobro va por dos ejes a la vez —el tiempo de acceso que contratas y el saldo que consume cada función— y esa doble contabilidad es justo la que impide comparar con un servicio que vende créditos y punto.

De las unidades sí hay números sueltos: un borrador cuesta 2 y acelerar una tarea suma 3. Sin saber cuánto vale la unidad, sirven para lo único que sirven: para ver qué encarece la sesión. Pedir un borrador antes del resultado final no es gratis, y apurar la fila tampoco.

La consecuencia práctica es que el costo por imagen depende de cuánto uses el servicio dentro de la vigencia que compraste. Quien genera dos veces al mes paga carísimo cada resultado; quien genera a diario, poco. Ninguna de las dos cifras se puede calcular desde fuera, y por eso este renglón pesa en contra aunque el resto de sus reglas estén bien redactadas.

Velocidad y fila de espera

No declara cuánto tarda una generación, pero sí vende la posibilidad de adelantarla: acelerar una tarea cuesta 3 unidades. Eso confirma que existe una fila normal y que es más lenta que la de pago; lo que no dice es cuánto más. Cuando la prisa es un producto del catálogo, el tiempo del que no paga deja de ser un problema técnico.

Hay una espera adicional que sí tiene número, y está antes de generar nada: una de sus vías de pago pasa por un intermediario al que le envías un enlace, y el propio servicio avisa que tarda de 5 a 60 minutos. Una hora para que el saldo aparezca en la cuenta es un dato que conviene conocer antes de contratar con prisa.

Soporte, quejas y devoluciones

Un solo canal, y vive dentro de la aplicación: un chat que contesta primero con respuestas automáticas y después pasa a una persona. No hay correo publicado, teléfono, domicilio ni razón social; quien pierde el acceso a su cuenta pierde también la única puerta de atención.

En devoluciones el texto es tan claro como incómodo: todas las ventas son definitivas y aclara que las cuotas de suscripción tampoco se devuelven. A eso se suma que cerrar la cuenta borra el contenido generado, el historial y las preferencias, y hace perder el saldo sin usar y el tiempo de acceso que quedara, sin reembolso. Cancelar cuesta dinero, literalmente.

Y hay un aviso suyo que complica el plan B: advierte que el nombre del cargo puede variar en tu estado de cuenta. Reclamar un cobro al banco empieza por identificarlo, y un concepto que no coincide con el sitio alarga ese trámite. Por la vía del consumidor pasa lo mismo que en el resto de estas fichas: Profeco pide nombre y domicilio del proveedor, y ninguno de los dos está publicado.

Lo que no comprobamos

Esta ficha se hizo sin crear una cuenta, y eso marca su alcance. No enviamos imágenes ni generamos resultados: nada de lo anterior mide calidad, y la calificación es una posición editorial sobre el conjunto, no la nota de transparencia que sale de los renglones de arriba. Los importes de los cinco planes y el valor de la unidad de saldo quedan detrás del acceso, y tampoco consta la resolución de salida.

Quedan dos huecos que el servicio podría cerrar en una línea: quién opera, con nombre y domicilio, y en qué idioma responde el chat. Mientras no lo diga, esos renglones se quedan vacíos en lugar de llenarse con lo que cuentan otras páginas.

Preguntas frecuentes

Dudas sobre acceso, saldo y borrado

Todo lo que sigue proviene de sus propios avisos y se presenta como afirmación suya, no como comprobación nuestra.

¿Se puede saber cuánto cuesta sin registrarse?

No. Las duraciones se anuncian, pero los importes se cargan dentro de la cuenta. Es la diferencia de fondo con la ficha de Ainudez, que publica la tarifa completa antes de cualquier registro.

¿El cobro se repite cada mes?

Según sus avisos, no: cada plan es un pago único con vigencia definida, y lo repite en varias pantallas. El riesgo no es el cargo recurrente, sino que la compra no se devuelve aunque no la uses.

¿Entonces guarda las fotos o no?

Depende de cuál de sus tres frases leas: nunca, 72 horas o tres días. Mientras el propio servicio no unifique el dato, lo sensato es suponer que algo permanece del otro lado.

¿Qué pasa si borro mi cuenta?

Advierte que se borran el contenido generado, el historial y las preferencias, y que el saldo sin usar y el tiempo de suscripción activo se pierden sin reembolso. Conviene gastarlo antes de cerrar.

¿Con quién reclamo un cobro mal hecho?

Con el chat de soporte, único canal publicado, y sabiendo que el nombre del cargo puede no coincidir con el del sitio. Sin razón social ni domicilio, una queja ante la autoridad de consumo en México se queda sin destinatario.

¿Qué archivos acepta y con qué límites?

Imagen en JPG, PNG, WEBP o BMP hasta 20 MB, y video en MP4 o MOV por debajo de 50 MB. Cobra a partir de cinco segundos y, en videos de más de veinte, solo procesa los primeros veinte: el resto del clip no entra aunque lo hayas pagado.

¿Cómo se compara con los demás?

El contraste más cercano es la ficha de Undresswith, que sí publica paquetes y plazo de borrado. El cuadro completo está en el resto de los servicios revisados.

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